18 de noviembre de 2006

Gaspar Auad - Tesis en desarrollo "Qué tan libres somos"


¿Qué tan libres somos?



Según he creído hasta el día de hoy, una de las características del ser humano, es ser un hombre libre, potencialmente hablando, completamente libre. Primero defino libertad en simples palabras como la facultad de hacer y actuar como se desea. Muchas veces he escuchado y me han hecho ver la diferencia entre libertad y libertinaje, diciendo que cuando se abusa de la cualidad de hacer lo que deseamos, y pasamos a llevar a los demás o simplemente no pensamos en las consecuencias de nuestros actos, dándonos lo mismo, la libertad se desfigura, convirtiéndose en libertinaje. Quiero dejar en claro que no estoy de acuerdo con esta diferencia, esto de que “mi libertad termina cuando comienza la de otro”, simplemente no me parece. Creo que nosotros como humanos y poseedores de libertad somos capaces de hacer todo cuanto podamos, es decir, si alguien quiere matar a alguien perfectamente lo puede hacer. Otra cosa es que seamos capaces de decidir no hacerlo, y en este caso también está en uso de liberad personal.


Cuando me refería a que somos potencialmente, completamente libres, quería decir que sí hay cosas que nos pueden limitar a ejercer todo lo que queramos realizar, sin embargo si poseemos los medios lograríamos hacer cualquier cosa que nos propongamos. Por ejemplo, si alguien quiere comprar cien casas, es muy probable que este deseo no lo pueda cumplir, mas si tuviera el dinero (medio) para hacerlo, no tendría problemas en llevar a cabo su intención. Hay otros casos, por ejemplo el querer volar, está claro que por sólo desearlo no lo podemos hacer, pero si pudiéramos encontrar el medio, lo podríamos hacer cada vez que lo deseáramos.


Si tomamos en cuanta sólo lo expuesto con anterioridad dará la impresión que sí somos completamente libres, pero hay un aspecto que sí nos puede restar libertad, hablo por ejemplo de las adicciones. Creo que las adicciones son una de las pocas cosas que pueden afectar a un nivel importante sobre nuestra libertad. Si entendemos este concepto como la incapacidad de controlar nuestros deseos hacia alguna cosa ya sea sustancia, emoción, etc. Siendo dependientes de ésta. Perdemos de cierta manera nuestra libertad. Pero pese a esto seguimos siendo potencialmente libres, basta con tratar de recuperarse y hacer desaparecer tal adicción.


Otro tema y situación que me gustaría comentar a modo de introducción, es la idea que se presenta al encarcelar a alguien. Cuantas veces hemos escuchado que en este tipo de sentencias a la persona se le priva de su libertad. Si bien al que se le encarcela no se le permiten hacer ciertas cosas que desea, ejercer su libertad, entre ellas salir, poder moverse en espacios necesarios para cualquier persona. Muchas veces injustamente, o personalmente hablando por razones que nunca justificarían tal sanción, tema al cual no me referiré en este instante porque creo no es tema de esta tesis argumentar sobre lo justo que o injusto que son algunas cosas. La persona nunca pierde esa característica de ser hombre y por ello, si se poseen los medios ejercer en lo quiera su libertad. Es decir aunque sea encerrado, encarcelado, sigue siendo un ser potencialmente libre como he dicho anteriormente. En patéticas frases con tono poético, hechas por mi (casi una completa copia de nuestro ya conocido Victor Frank). Son capaces de quitar algunas capacidades y libertades indispensables, mas nunca podrán quitar la máxima libertad del hombre, sus sueños, sentidos y ganas de seguir. Con esto quiero decir y aportar que nuestra libertad como he dicho es nuestra, y nadie (otra persona) puede afectar en ella, seguimos siendo nosotros mismo con nuestras decisiones, puede sonar algo individualista, pero hasta el momento pienso de esa manera.


La verdad, en un principio tomé una posición bastante ingenua por decir lo menos, muy extrema y sin pensar bien. Reflexionando sobre algunas cosas que realmente no podemos controlar, encontré un ámbito que es tan común y tan incontrolable, que al parecer no le tomé atención. Hablo de nuestros sentimientos, pensándolo bien, cuántas veces hemos querido estar contentos en alguna situación y por más que lo intentemos no lo podemos lograr. Es como si lo que sentimos en algunos momentos, simplemente se produjera sin nuestro consentimiento, muchas veces sin saberlo. Esto me hace preguntar, ¿Hay posibilidad de usar nuestra libertad incluso en nuestro sentir? Y obviamente se repite la pregunta de un principio ¿Qué tan libres somos?, y si esto no lo pudiéramos controlar, ¿Qué tanto puede afectar en nuestra decisiones?, o más bien ¿Qué tan importante resultaría?Y si en verdad no pudiéramos controlar los sentimientos, es decir, no tuviéramos la capacidad de ejercer nuestra libertad en este caso, ¿Qué hace que podamos o no ser libres?, Mi pregunta va dirigida especialmente a qué factores hacen que podamos efectivamente lograr realizar lo que queramos. Cuáles son las diferencias entre un ámbito de típica elección, ejemplo: Ir o no ir a la casa de un amigo. A cosas como querer sentirse feliz y no lograr hacerlo. En verdad todavía no puedo encontrar una respuesta a esta interrogante, y espero a medida que avance en este tema lograr hallarla. Sin embargo con esta duda me he dado cuenta, o más bien he puesto en duda mi principal tesis, en este momento no sé si somos completamente libres, incluso creo no estar seguro de qué entendemos por este concepto, es decir, me surge la pregunta, ¿La libertad es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida y comportamiento?


Si analizamos los dos ejemplos anteriores. En el primer caso, de simplemente elegir y hacer uso e nuestra libertad en escoger ir o no ir a la casa de un amigo. Qué ponemos en juego, primero veo que juega un papel importante la disposición, pero creo que lo que más resalta, es que hay una posibilidad a la acción. De este modo, si primero hay una posibilidad, dos opciones de realizar algo, la libertad se hace presente en todo su esplendor. Ahora si notamos el segundo caso, el sólo querer sentirse feliz, ¿hay alguna posibilidad de ejercer alguna acción?, en este caso da la impresión que no podemos hacer nada, es decir, es como si los sentimientos algunas veces vinieran sin ninguna razón y nos parecen ser inexplicables. Entonces qué podemos hacer para elegir sentirse de alguna determinando manera. Da la impresión que por más que deseemos estar contentos, satisfechos, etc. No lo podemos estar todo el tiempo, y tomando en cuenta que lo deseamos, no lo podemos lograr, en pocas palabras, esa definición de hacer todo lo que deseamos como libertad no se cumpliría. Pero sí se puede reformular, y plantear que la libertad es elegir con nuestro consentimiento, y teniendo posibilidades, qué hacer. En el caso de los sentimientos no se nos dan posibilidades de elección simplemente los sentimos, y por eso esta este momento creo que nuestra libertad no puede actuar en esta área.


Como vi en jaque mi propia tesis tuve la necesidad de buscar una salida, en este caso ver cuándo podemos hacer uso de ella. Como diferenciamos anteriormente, tiene que haber más de una posibilidad, y si ponemos cómo base eso, es decir, que no se habla de libertad en cosas que no se eligen, seguimos siendo potencialmente, completamente libres.


Cuando creía que ya buscaba y encontraba una buena diferenciación en distintos escenarios en los cuales podemos o no usar nuestra libertad, me surgió otra duda, ¿Por qué no podemos elegir cómo se comportan nuestros procesos biológicos? Con esto hago referencia a que si bien hay dos posibilidad en pestañar o no hacerlo, que nuestro corazón lata o no, aunque deseáramos con muchas ansias no hacerlo, y lograrlo por algún momento (en el caso de pestañar), llega un punto en que no podemos controlar, y sin nuestro consentimiento pestañamos. Aquí hay un tema que puede diferenciarse nuevamente con lo que llamé anteriormente simple elección, en este caso se hace inevitable pestañar, y al parecer aunque existen dos posibilidades, no se puede hacer nada al respecto, esta característica de ser inevitable es la clave en este punto. Cosas con esta característica no es que priven nuestra libertad ni mucho menos, lo que hacen es simplemente no aceptar el uso de nuestra libertad. Fundamento esto en plantear que para nosotros hay cosas que simplemente están fuera del alcance de nuestras facultades para hacer cosas. Ejemplo de esto, imaginemos que una mujer en medio de la calle y un auto está apunto de atropellarla, por más que quisiéramos no podemos hacer nada, esto está fuera de nuestro alcance. Es muy parecido a los medios que en un principio mencione sin embargo, esto se diferencia en el simple hecho que estas son características propiamente nuestras, los medios son cosas materiales para lograr algo en cambio esto es una capacidad propia.


Otro escenario que nos puede dar alguna duda sobre nuestra propia libertad, y el cuándo y cuando no somos libres completamente se da en los momentos en que dormimos por ejemplo. Está más que claro que mientras estamos durmiendo, no podemos realizar alguna acción resultado de nuestra libertad, pero creo que hay un factor que hace que esto sea así, me refiero a que cuando dormimos no somos concientes de lo que está sucediendo, y eso da como resultado la incapacidad para elegir libremente realizar cierta acción. Es por lo anterior que nuestra libertad aflora cando somos concientes de que podemos usarla, sino sucede eso simplemente no podemos hacer uso de esta facultad.


Si soy realmente sincero, y paro de esconder lo que realmente pienso, podría suceder que mi propia tesis, lo que busco defender y argumentar, yo mismo la refute. Esto lo digo simplemente porque me he dado cuenta que más que defender y definir bien lo que es la libertad, lo único que he hecho es reducir el concepto, es decir, quitarle facultades que desde un principio creí que pertenecían a nuestra libertad. Con esto quiero decir que si bien con los argumentos que he dado a mi tesis de ser completamente libres sigue en pie, en lo personal me siento insatisfecho, porque creo que por más que haya intentado argumentar ciertas cosas, lo he hecho, sin embargo con ejemplos y razones muy ingenuas y casi tontas. Tal vez esté en lo correcto según mi punto de vista y cómo he pensado sobre el tema, pero creo que el reducir tanto nuestra libertad no me hace sentir bien simplemente. En resumen quiero decir que seguiré afirmando mi tesis con un concepto de libertad ya bastante restringido, una capacidad de elección entre dos o más posibilidades, en donde las opciones estén a mi alcance. Pero si pensamos en bruto sobre mi primera afirmación, simplemente parecería que no somos completamente libres, viendo la libertad en el sentido más amplio y que envuelve todas las áreas que comúnmente podría ocupar. Pero en este caso seguiré afirmando la idea de un principio e intentaré a lo largo de esta tesis buscar formas que me dejen más conforme con respecto a este tema.


Para continuar con mi tesis, me referiré a un aspecto que no sé si nunca lo pensé, o nunca le tomé un peso importante ni creí que fuera algo relevante. Me refiero a la relación entre el llamado comúnmente y conocido “destino” y el potencial uso de nuestra libertad. Por qué dije que nunca le tomé el peso, simplemente porque siempre, o desde que he pensado sobre el tema, no he concebido que realmente existe esa predestinación de cada persona, es decir, creer que todo lo que haga y haré ya está “prehecho”, y aunque piense que tengo la capacidad de realizar lo que quiera, no es así y vivo de alguna forma como marioneta de alguien o de algo, me asusta o más bien lo encuentro simplemente imposible. Imposible porque nunca me he sentido atado e influenciado a realizar algo, creo que lo único que me puede influenciar al alguna decisión es mi propia conciencia y el cargo de ella que después de realizado algo me podría acosar. Eso es con respecto a mi propia experiencia, pero es posible que otras personas sí crean en eso, que cuando dos personas se conocen y se enamoran fue porque el destino lo quiso así, cuando alguien sufre algún ataque y hay un doctor cerca es porque el destino lo puso ahí. Dejando de lado mi creencia, y abriéndome a la posibilidad, he intentando entender esta visión, creo que aunque me suene loco sí es entendible con esa clase de ejemplos. Pero si eso fuera así y realmente estuviéramos atados y simplemente hiciéramos las cosas porque “están escritas” que así las haríamos. ¿Qué libertad podría existir en ese estadio?, personalmente creo si aceptamos esto, cualquier concepto de libertad estaría fuera de lugar. Pero si esto fuera así me da la impresión que a pesar que alguien crea en esto, igualmente cree tener cierta libertad, porque es inconsciente de aquel destino, no puede demostrarlo y sólo creer en él. La única libertad que existiría en aquella persona es la imaginación de tenerla, es decir, no existiría ninguna libertad, sólo la que en su cabeza pueda crear. Pero si vemos la otra parte, o sea, pensar que el destino no existe, es necesario primero demostrar que aquello no existe, y siendo realmente sincero creo no poder dar una argumentación importante y sólo podría dar vagos ejemplos que intenten destruir al destino. Mi creencia de la no existencial del destino proviene de una idea que he tenido desde pequeño, ésta es que cada persona puedo lograr todo lo que se proponga. Con esto quiero decir que si por ejemplo un niño se propone ser el mejor futbolista del mundo, aunque sea un deseo muy difícil de cumplir, si realmente lo desea puede esforzarse y dar lo mejor de sí para realmente lograrlo, y si es capaz de hacer todo lo posible, podrá convertirse en lo que siempre soñó. Esta idea se puede fácilmente asociar a la frase “querer es poder”, y creo que sí están muy vinculadas y lo último puede resumir muy bien la idea que intenté plantear. Como podemos ver ninguna de las dos alternativas, el creer en el destino o no hacerlo pude defender y dejar una como el único camino, pero creo que sí pude dar una idea de por qué no logro creer en eso. Y si otros aceptan también esa idea, de que cada uno puede ser lo que desea ¿Qué destino podría caber? ¿Cómo algo que no manejamos, puede estar actuando en nosotros si igualmente podemos decidir? Creo que las respuestas logran dejar fuera al esa predestinación y seguimos siendo libres y no nos quedamos atados a nada que pueda actuar celestialmente.


Hasta el momento más que pensar filosóficamente, he tratado de buscar respuestas en la experiencia ya sea mía o de otros, pero no he intentado argumentar mi pregunta con razones especulativas o buscando características que todos tengamos en común. Creo que el tener libertad tal y como dije en un comienzo es una de las características del ser humano, y me atrevo a decir que es algo totalmente innato y que todos la poseemos. No es que aprendamos y creemos nuestra libertad, sino que siempre está presente y sólo nos damos cuenta cuando somos más pequeños que esto está a nuestra disposición. Me podrán preguntar por casos de personas que no tienen ciertas capacidades, como hombres o mujeres que no tienen un desarrollo normal en sus vidas y son victimas de algún trastorno y enfermedades que los limiten. Creo no poder decir si ellos poseen esta característica por no saber cómo siente, ni perciben el mundo, pero si pensamos en alguien “normal” creo que será difícil que alguien pueda pensar de una manera muy contraria a la ya expuesta. Entonces si todos poseemos libertad, sería casi ilógico pensar que nuestra libertad sea limitada, más allá de nuestras mismas capacidades. Pero contrario a lo que personalmente yo esperaría esta creencia sí se da un nuestra sociedad (o por lo menos en algunas personas). Entonces la pregunta que ahora surge es ¿Por qué si todos somos libres, surgen algunos “factores limitantes”?


Cuando digo factores limitantes, me refiero a cosas o dilemas que hacen que no podemos realizar algunas cosas. Estas “cosas”, son casi siempre acciones que nosotros como sociedad encontramos malas, cuando las acciones chocan con nuestra moral, conciencia social, leyes establecidas, visión de sociedad, etc. Y ahí está la razón, surgen porque al realizar alguna acción, se corre al supuesto riesgo del qué dirán, de qué consecuencia traerá y aunque suene casi absurdo muchas veces es esto lo que nos condiciona a actuar de determinada manera. Son esas cosas las que influencian nuestras libres decisiones. Es por lo anterior que algunas veces preguntamos si nuestra libertad de modelo occidental, se diferencia de la libertad que puede poseer un hombre africano o asiático. Que vive de distinta manera, posee otras costumbres, otros valores, en fin un diario vivir claramente diferente al nuestro. Creo poder afirmar que la libertad humana es igual para cualquier persona sin importar su manera de vivir, ni las creencias que tiene; esto lo postulo basándome en lo anteriormente planteado, en nuestras decisiones influyen nuestras leyes, escalas de valores, creencias como etc. Pero sólo eso hacen, y obviamente seguimos siendo completamente libres. Por ende aunque muchas veces parece que nuestras decisiones son distintas y por ello nuestra libertad debería diferenciarse en algo, simplemente creo que esto no puede ser así. . Pero quiero dejar en claro que por ningún motivo esto nos condiciona realmente, lo único que podría hacer es influir en alguna decisión, pero la decisión sigue siendo nuestra y aunque influenciada todavía poseemos la libertad de ir en contra de las “leyes”.


Si seguimos en esta línea, y todos realizáramos lo que se nos viniera en gana, no resultaría tal vez un caos. Es cosa de sólo imaginar un lugar en donde cada persona robara lo que le diera en gana, hiciera sólo lo que le gusta, nadie trabajaría para nadie pues lo encontraría poco divertido u incómodo según las posibilidades de cada quien, en fin todo se hiciera como uno mismo quisiera, ¿Qué acuerdo se podría llegar a tener con otros? ¿Cómo nos organizaríamos en conjunto? En el principio de la tesis puse la siguiente idea: “….si alguien quiere matar a alguien perfectamente lo puede hacer. Otra cosa es que seamos capaces de decidir no hacerlo, y en este caso también está en uso de liberad persona. ” Y, aunque lo he pensado mucho, tengo cierta seguridad en plantear que este es uno de los puntos más importantes y que hacen que nuestra libertad sea algo hermoso y bueno en definitiva. Este idea es simplemente que al poseer nuestra completa libertad somos capaces de optar libremente, valga la redundancia, por hacer el bien que creamos necesario. Es cualidad también de los hombres (al menos de los que comúnmente llamamos “buenas personas”) según creo, dirigir sus acciones a lo que resulta bueno. Si le tomamos el debido peso a esto, podríamos encontrar respuesta con respecto al cómo los hombres si tienen la capacidad de hacer o que quieran, son capaces de incluso salirse de sí mismo y lograr ayudar a otros solamente porque así lo quieren. Por eso puedo decir que otra de las características de los hombres es poder vivir con y junto a otros, es decir, es capaz de ponerse en el lugar de otros, y así realizar libremente cosas que tal vez nos suenen algo irrealizables al pensar que la libertad pertenece a cada persona. Pero sí se da, y eso es lo importante. Ejemplo de esto pueden haber muchos, y muy semejantes entre sí, pero creo que a cada persona le ha tocado algo similar a lo siguiente, el estar invitado a algún lugar en donde claramente lo pasaremos bien pero nos decidimos finalmente por ir a ver algún amigo, o incluso conocido que no lo está pasando bien ya sea por enfermedades o problemas de cualquier tipo, con estas situaciones podemos afirmar que realmente somos capaces de elegir entre dos opciones realizando finalmente la alternativa que creemos es mejor (y no sólo mejor porque será más divertida, sino que somos capaces de entender la trascendencia de algo y así guiar nuestro actuar). Es como si pudiéramos poner una escala de valores y desde ahí somos capaces de elegir libremente lo que creemos es mejor en determinada situación. En todos estos últimos escenarios sigue siendo nuestra libertad el motor de todo, y así somos capaces de hacer bien y seguir siendo completamente libres, sin tomar en cuenta aquellos factores limitantes, sino porque solamente así lo queremos hacer.


Y con respecto a lo que anteriormente nombré cosas como el qué dirán o las leyes, creo que solamente ahí actúan las consecuencias de los actos, es decir, somos capaces de elegir entre robar o no hacerlo, aunque lo queramos hacer, influenciados por lo que hacer eso podría significar en un futuro. En pocas palabras, las leyes por ejemplo, no nos limitan sólo influyen en nuestras decisiones. Y somos finalmente nosotros quienes creamos incluso nuestras propias leyes, y en este caso nuevamente está aflorando nuestra libertad.


Otra fuerte relación que se puede encontrar, y que se hace necesaria desarrollar es la que llamaré “libertad-deber”, y lo que produce como consecuencia cuando somos capaces de cambiar ese deber tan rígido y el mismo acto se transforma en algo valeroso de verdad. Cuántas veces nos ha sucedido que hacemos cosas que en verdad deseáramos no hacer, sólo por el hecho de que es lo más necesario o simplemente porque es nuestro deber. Ejemplo de esto es realizar un trabajo a malas ganas, hacer el aseo de nuestra casa a diario, ir al colegio todos los días, etc. Existe un problema que a veces es grave, y se da muy comúnmente, me refiero a cuando hacemos actividades de mala gana. En estos casos sin duda que la mediocridad que nace puede muchas veces limitarnos en nuestro actuar o capacidades de obrar de buena manera en cualquier ámbito. Como ya he dicho en otros párrafos anteriores, cosas como éstas no nos restan libertad, ni menos nos limitan esta cualidad, pero en casos como este pienso que hay un uso de ésta que me atreveré a llamar más elevado. Me refiero a cuando somos presa de esa mala gana, y de esa mediocridad en nuestros actos libres, somos capaces de decirnos, y de decidir libremente, un cambio de actitud, es decir, pasar de esa estado de casi apatía a un compromiso por hacer algo bien. Ese salto es tan importante, difícil y grande que en verdad cuando somos capaces de darlo nuestro mundo puede cambiar en ese momento, lo que se veía gris, ahora empieza a adquirir color y es todo más fácil, o mejor dicho, más gustoso. Quiero poner énfasis en el hecho que ese cambio de actitud es realizable gracias a nuestra propia opción y sólo si en verdad lo queremos lograr. Si esto no se llevara a cabo (querer realizarlo con todas las ganas), difícil será que podamos cambiar cierto estado. Eso sí, cuando decía que es una especie de uso de libertad más elevada, lo decía porque no sólo basta con una simple decisión como sería elegir entre un dulce u otro, en este caso se trata de una decisión mucho más centrada en algo, porque creo cada quien puede por su propia experiencia haber vivido un caso en querer cambiar sobre algo y no basta con sólo quererlo a la ligera sino con toda concentración y también una completa dedicación.


La verdad es que a diario, y en gran parte de todas nuestras actividades concientes, nuestro poder de elegir sale a luz, y es tan común que muchas veces no somos capaces de darnos cuenta. A cada momento debemos tomar decisiones, ir corriendo detrás de la micro o esperar la que ya viene, estudiar o tener un rato de ocio, despedirnos de alguien o no hacerlo, recoger o dejar tirado un papel, etc. Opciones que se nos dan tan de repente, y muchas veces parecen carecer de importancia que simplemente las dejamos pasar. Sin embargo en cada una de estas situaciones aunque no nos demos cuenta sólo por la rapidez en que pasan, es nuestra libertad la que nos permite actuar y nos da la posibilidad de realizar diversas cosas en una misma situación. Con esto quiero llegar a plantear en este ya casi bien desarrollado tema el hecho que supone poseer esta facultad a cada momento. Porque es verdad que nunca dejamos de ser libres (tanto potencialmente, como también seres libres en cualquier situación) Significa que simplemente toda nuestra vida estará a disposición de nosotros, y seremos nosotros mismo quienes la hacemos y en definitiva la construimos. Es como si nuestra libertad no sólo nos permitiera actuar de cierta manera que deseamos, sino que a la vez también nos va definiendo y diferenciando de otras personas. Porque puede ser que eso sea lo que marque distintos caminos entre las personas, sabemos que cada quien tiene sus propios intereses, y por ende sus propias decisiones que se verán traducidas desde su forma de actuar en situaciones poco trascendentes como en su más íntimos ser, y por qué no decirlo, en la imagen que puede proyectar en los demás. Resulta ser que la libertad de cada persona es tan importante que puede marcarnos, mirándolo desde un punto de vista de ser un acto que trasciende en nosotros, tal vez incluso en una nuestra personalidad. Surge con esta última reflexión, ¿Qué valor tiene que cada persona sea libre? Creo que puede afectar en muchos ámbitos, y uno de esos se da a traducir en el resultado de ser cada persona un hombre irrepetible y obviamente único. Y no me refiero a la distinción física, sino a los distintos caminos que cada persona pueda tomar. Porque claro está que no es lo mismo elegir ser un médico que estudiar leyes, tal vez cada persona a su modo quiere hacer del mundo un lugar mejor (si lo vemos desde un punto de vista más amplio) pero sí hay una diferencia que en verdad es muy importante y no lo podríamos dejar pasar por alto. En el ejemplo anterior di una situación en donde nuestra libertad puede actuar en un punto, aunque sea una decisión muy importante, es una sola elección. Pero si nos damos cuenta que nuestra vida esta plagada de decisiones libres, en cada momento, en cualquier lugar, desde las más triviales a las más importantes, todo el tiempo. Sólo así, podemos fácilmente entender lo que significa lo mucho que puede afectar en nuestra vida e incluso en nuestra creación de personalidad y finalmente en un estilo de vida particular; nuestra libertad. Cuántas veces hemos pensado en cómo serían las cosas si hubiéramos actuado de tal manera en vez de lo que hicimos en realidad, siendo que ambas opciones estaban en un total alcance. Viene como una brisa la popular teoría del caos, si en vez de ignorar a alguien por vergüenza a no ser reconocidos, dijésemos hola como cualquier persona lo hace a diario, podríamos imaginar un sin número de diversos acontecimientos que no sucedieron pero que pudieron pasar. Lo único que queda por entender es el real peso que trae consigo cualquier decisión que como personas libres tomáramos. Porque en cada momento me voy dando cuenta de lo que significa ser libre, que ya no es ese ingenuo concepto de realizar lo que quiero, sino tener la capacidad de que cada persona puede crear su propia vida, su propio camino, en fin, pueda realizar el plan que tenía y le satisface vivir.


Gracias a la ayuda de mi compañero Felipe Oyarzún, se me abrieron más caminos a desarrollar que tal vez sin sus sugerencias no hubiese pensado. Uno de ellos tiene que ver con la imaginación que en clases de psicología tanto estudiamos. La definíamos como la capacidad de operar con imágenes y obviamente libremente, una de las características que más me sorprendían y me hacían abrir los ojos en lo que significar poder imaginar, era esa cualidad de ser infinita (pensando en las posibilidades de “mezclar” imágenes). Y no lo digo porque sí, sino porque realmente lo siento y compruebo a diario, cómo una persona puede ser capaz de imaginar conversaciones con personas queridas, es cierto que uno habla solo, pero que más da si nos gusta hacerlo y somos capaces de volar en nuestras mentes. Y si somos capaces de lograr cosas como esas sólo pensando y creando por nosotros mismos, intentemos ir un poco más allá, es increíble como gracias a nuestra imaginación somos capaces de construir escenarios que nos deslumbran, y que en definitiva se transforman en nuestros sueños y referentes en el diario vivir. Porque no tengo dudas que nuestras metas, y en definitiva lo que cada uno llama su sueño, lo creamos nosotros mismo y son el resultado de nuestra libre imaginación que se traduce finalmente en un deseo que en muchos casos llegaríamos a hacer lo imposible por vivir. Es cosa de entender cómo gracias a nuestra libertad, que ya pasó hace mucho la barrera en un principio planteada de la simple acción, pasa a ser simplemente nuestra vida misma, porque no soy capaz de afirmar (tal vez no de explicar completamente) que la libertad no es mucho menos que nuestra vida misma, imagínense si no pudiéramos elegir nuestros caminos, ¿sería el mismo concepto de vida humana que pensamos a diario?


Y si lo anterior a alguien le puede resultar importante, qué se podría esperar del mismo ámbito pero ahora mirado desde un punto de vista colectivo. Al menos por mi propia experiencia y creo que también para muchos otros, cuando somos capaces de optar libremente a crear un sueño, pero ahora no un sueño personal ni que solo satisfaga a alguien en soledad, sino que a un grupo de personas. Se hace mucho más importante, porque ahora no es lograr ser, o hacer lo que siempre “yo quise”, sino lo que “quisimos”. Qué es más gustoso, vivir un sueño hermoso, o vivirlo y además compartirlo. Porque cuando nos proponemos una meta en común no lo hacemos por obligación, sino porque desde nuestro interior así lo queremos, sin duda que somos libres cuando elegimos de manera colectiva buscar una meta. Porque bajo ningún motivo estamos obligados a realizar cierta acción, ni mucho menos imponernos un sueño, e imaginar cosas que vinieran de la nada, y obviamente menos obligados estamos a colectivizar y así enriquecer nuestros sueños y el de los demás.


Recuerdo que hace unos años, Luis Zúñiga, profesor de religión, nos hablaba sobre el amor, y no del amor hacia otra persona del sexo opuesto, sino a cualquier persona. Y una de las cosas que hasta ahora no lograba entender era su convencida idea de postular que el amor hacia otra persona por ejemplo, es un una decisión propia y cada uno era libre de amar a quien deseara, y se buscaba obviamente lograr amar a todos. Cuando escuchaba sus razones se me hacía imposible entender y asimilar lo que el profesor quería hacernos entender. De hecho tal vez producto de nunca darme cuenta de cómo alguien podía tomar la decisión de amar a las personas, se da que hoy en día no recuerdo cómo justificaba esta cualidad humana nuestro profesor. Pero gracias a pensar tanto en lo que significa que seamos libres he podido yo mismo argumentar este hecho, me he dado cuenta que gracias a nuestra libertad podemos elegir desde hacer cualquier acción que tenga dos o más opciones, optar por un cambio de actitud frente a alguna situación, crear nuestros propios sueños y referentes, etc. Y en este último nivel, creo que al darme cuenta de todo lo que engloba poseer nuestra propia libertad, cabe lugar a pensar que el decidir libremente amar a otra persona no es una idea imposible de entender ni menos de tomar como una estupidez. Creo que el hecho de amar a nuestros amigos, porque en verdad a los más cercanos aunque nos de una vergüenza injustificada son personas que amamos, y ese amor no se produce de la nada, es verdad que la relación pueda sumar algunos puntos, sin embargo estoy más que convencido que querer a un amigo es una decisión propia, y en donde influye nuestra disposición (que ya vimos es parte en muchos casos del uso nuestra libertad), esto lo puedo argumentar con ciertas cosas que me suceden muchas veces y creo que es aplicable a otras personas también. A quien no le ha pasado que en cierta situación por estar sin ganas de reír, pareciese que nada fuera gracioso, o que si no tenemos ganas de conocer a nadie, o tal vez hablar con alguien, resulta casi imposible que esto suceda. Pero si por algún motivo somos capaces de cambiar eso por una decisión libre (tema con anterioridad desarrollado), ¿Por qué eso no lo podríamos aplicar a adoptar una posición de simplemente decidir amar a alguien? Siento que si entendemos lo que significa poseer una libertad tan inmensa como lo que he intentado explicar, no resulta para nada utópico pensar en dar saltos tan grandes y decisiones tan importantes como amar a quien sea, que bien podría ser en muchos casos un fin más que valorable y admirable a la vez. Con la última idea desarrollaba no buscaba nada más que hacer entender lo que significa poseer libertad y cómo se traduce ella en nuestra vida. Intenté dar un ejemplo que traduzca lo casi impensable que puede abarcar esta característica en los hombres. Y dar una situación que no nos permita seguir pensando que nuestra libertad no se reduce sólo a decisiones sin trascendencia, sino que abarca los ámbitos más importantes en la vida de cada uno.


Para ya empezar a finalizar este trabajo, sólo me queda por decir que este tema, aunque lo elegí simplemente por no tener otra idea. Resultó ser un tema necesario y que realmente me entretuvo mientras lo desarrollaba. Y que sin duda cambió mi visión de libertad, que antes no iba más allá de actuar de la manera que yo quería. Y ahora envuelve aspectos que nunca hasta ahora había pensado. Y con respecto a la pregunta planteada, ¿Qué tan libre somos? Puedo afirmar por lo que he desarrollado hasta el momento, somos completamente libres. Aunque en momentos el concepto de libertad de halla reducido considerablemente, lo que pude definir como libertad luego de pensar en algunas situaciones que daban la impresión de limitar nuestra libertad, siguieron avalando la primera afirmación. Esa insatisfacción que en algún momento pude sentir, se fue apagando cuando empezaba a entender por mi mismo lo que nuestra libertad nos permitía realizar, me fui dando cuenta que las simple elección era sólo un paso para darnos cuenta de lo que gracias a nuestra libertad podíamos llegar a realizar. No es casualidad que nuestros actos libres sean muchas veces trascendentes, y no significa mucho menos que irnos creando como personas. No podría imaginar cómo sería mi vida, y obviamente la de los demás, incluso la de todos como relación, si no tendríamos la capacidad de elegir libremente. Se me viene a la mente un mundo sin brillo, monótono y por lo menos decir muy aburrido. Sería un lugar sin sorpresas, y no es precisamente ese lo que nos cambia un mal día, el encontrarse con situaciones tan especiales como nuestra misma libertad nos permite obrar. Porque me atrevo a decir que es la libertad de cada uno la que hace que seamos, primero diferente a todos los demás, y segundo tan especial como cada uno se da el tiempo y la libre elección de descubrir.


Recuerdo cuando nos pidieron que nos cuestionáramos sobre algún tema que “nos diera dolor de estómago”. A decir verdad, preguntarme por mi libertad, nunca me produjo ese efecto, es más, creí tener bastante clara mi postura sobre el tema y es la misma que en este momento poseo. Pero aunque ahora poseo la misma respuesta a la pregunta de un principio, sí hubo un cambio, no en la finalidad misma de la pregunta, sino en los argumentos para afirmar tal cosa. Creo que ahora más que nunca mi libertad es completa, y soy sólo yo mismo quien me limito, cuando por miedo no hago algo, cuando me condiciono y creo no poder realizar cierta acción o trabajo, cuando mis deseos no son los necesarios para darme el impulso de lograr lo que quiero, etc. Pero cuando somos capaces de sobrepasar esas barreras, no cabe duda que podemos hacer todo lo que deseáramos.


Para finalmente terminar este trabajo sólo me queda por decir que somos tan libres como nuestra propia libertad nos permite imaginar y crear lo que deseamos. Somos tan libres como cada quien se lo permite. Y somos tan libres como nosotros mismo podemos darnos cuenta en definitiva.
¡ FIN !

2 comentarios:

Teoría del Conocimiento dijo...

¡Excelente trabajo! Preciso, honesto, profundamente crítico y autocrítico...

Nada que decir, sigue adelante

Cariños

Valentina

Felipe dijo...

GASPAR!

disculpa el atraso ,ero aqui va mi coemntario..

esta muy buena tu tesis, de rapida lectura, clara, precisa, estan bien conectado los temas, pero me extraña que la miss me haya dicho que no sabes continuar, creo que podrías decir mucho mas cosas respecto al tema de la libertad como por ejemplo..


a) no has mencionado nada de como la SOCIEDAD actua en tu libertad, seguramente si hubieras nacido en africa O ASIA no te atarias a las mimsmas reglas que que te riges en occidente?, el hombre es constitutivo a la sociedad, o la sociedad al hombre no recuerdo bien la frase, seria bueno que destacaras ese punto en como te afecta ati la sociedad en tu libertad, como seria tu libertad sin sociedad, vuela un poco en las ideas.


b) la imaginacion tampoco he escuchado nada en tu tesis, segun yo gracias a la libertad de poder pensar cosas (imaginación) hemos podido ir avanzando como humanidad, en las ciencias en los nuevos axiomas que se inventan, y no solo en ciencias hemos tenido la libertad de imaginar y luego crear deportes tan hermosos como el futbol el volley, el basket, etc..


respecto a la idea del destino no creo que puedas aportar mas, es dificil tratar de contrarestar al destino, yo simplemente me reduzco a decir en que hay varias ocasiones donde me digo a mi mismo "por algo pasan las cosas" "por algo paso justo en ese momento", y lo raro es que muchas veces el tiempo me ha dado la razon al decir eso..


mas que cualquier critica que podria hacer yo, preguntate a ti mismo, ¿se me paso el dolor de guata?, ¿esperaba esto de mi tesis?, si las respuestas que te des te convencen creo que estaria de ams que siguieras mis comentarios..



Bueno eso Gaspar por ahora, muy interesante el tema, disculpa el retraso de nuevo,


suerte, vamos que la terminamos



adios!



¿la libertad es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida y comportamiento?

ESTAMOS ATADOS A ALGO, no sabria